La deficiencia de nutrientes en el suelo no siempre ocurre porque el suelo sea malo de origen, muchas veces es resultado de procesos naturales o un mal manejo por parte nuestra.
Esta deficiencia puede limitar el crecimiento de las plantas, causando amarilleamiento (clorosis), hojas pequeñas, necrosis y menor rendimiento. Los principales problemas incluyen escasez de nitrógeno (hojas viejas amarillas), fósforo (tonos púrpuras) y potasio, así como micronutrientes como zinc o hierro.





